Mediación

Madrid, 03/04/25.- La entrada en vigor de la Ley Orgánica 1/2025 de Eficiencia Procesal sitúa a la mediación como una de las herramientas fundamentales para la resolución de conflictos empresariales. Según el presidente del Centro Español de Mediación, Rafael Catalá, va a suponer “un catalizador para la mediación y un gran paso para alcanzar una cultura de la paz y del diálogo en nuestra sociedad”.

El aspecto más novedoso de la norma es el requisito de procedibilidad, que obligará a las partes a recurrir a un Método Alternativo de Solución de Controversias (MASC), como la mediación, antes de acudir a los tribunales. Una coyuntura ante la que “la mediación se erige como una herramienta fundamental al ser más ágil y económica que un proceso judicial. Pero su mayor valor es el fomento de una cultura basada en el diálogo”, ha afirmado Catalá.

“La cultura del diálogo”, ha continuado, “fortalece las relaciones entre las partes, evitando el esquema tradicional de vencedor y vencido al apoyarse en un esquema de diálogo y colaboración para encontrar una resolución eficiente y amistosa. La mediación pone el foco en las necesidades e intereses de las partes, impulsando soluciones creativas y colaborativas adaptadas a cada situación”.

La mediación es una de las funciones esenciales que las Cámaras de Comercio tienen atribuidas por ley, las cuales gozan de una posición privilegiada para acercar esta herramienta al tejido empresarial español, gracias a su posición neutral y a su capilaridad.

En este escenario, el CEM asume una posición de referencia como tercero neutral ofreciendo un servicio de mediación excelente, basado en los principios de independencia, transparencia y confidencialidad, con un régimen de funcionamiento democrático, profesional y eficaz.

No obstante, en palabras del presidente del CEM, “las Cámaras tenemos que hacer pedagogía. La mediación es una gran desconocida, y lo fundamental para que la ley funcione es persuadir a las empresas de que la mediación es un instrumento clave para la mejora de su competitividad. Si las empresas, que son las potenciales usuarias, no lo ven como un instrumento útil, la ley no funcionará”.

El reto más significativo es conseguir una adecuada implementación de la mediación en el tráfico jurídico y en la sociedad en general. Solo con que el 10% de los casos que entran anualmente en los juzgados españoles, unos 2,5 millones, se resuelvan por la vía de la mediación, la ley será un gran éxito.